jueves, 27 de mayo de 2010

LA PEQUEÑA PRINCESITA 3

La pequeña princesita
Parte TRES

La mujer se quedó callada por unos segundos y después habló con mayor suavidad que antes.
- “ ¿Pero cómo es que no sabes tu nombre. Todos tenemos nombres, todos sabemos nuestros nombres. Tu nombre es la mitad de tu identidad”.
- “¿Identidad?, ¿Qué es eso? Le pregunte confundida.
- “Pequeña, la identidad es lo que te distingue de los demás, es parte de la conciencia que tienes de ti mismo. Es lo que te hace ser lo que eres.”

No sabía qué decir, nunca antes había conocido la identidad, no sabía que existía, ¿acaso eso significaba que al no tener identidad no me distinguía de los demás?. Toda mi vida pensé que sabía quien era, pero ahora no estaba tan segura. A pesar de que vivo en un mundo pequeño sé que sé cosas, pero no sé cómo sé esas cosas, ¿Quién me las enseñó? ¿Cómo las aprendí? ¿Cómo se lo que significa “nombre”? Nunca antes le había dado tanta importancia a no tener nombre, pero ahora me siento extraña, como que algo dentro mi está perdido, ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí?

- “Necesito encontrar mi nombre” le dije a la mujer con seguridad “Está perdido y lo necesito, quiero la otra mitad de mi identidad”.

La mujer sonrió como si estuviera esperando que le dijera eso , “Eres una niña muy inteligente para tu edad, me agrada eso, estoy dispuesta a ayudarte…… pero primero necesito que me hagas un favor”.

“-¿Un favor?” Le pregunté intrigada “¿Qué tipo de favor?”.

-“Verás pequeña, yo también he perdido algo, y lo necesito al igual que tu necesitas tu nombre”.

-“¿Qué has perdido?”.

La mujer se movió por primera vez, su vestido comenzó a cambiar de colores a una velocidad impresionante. “Lo que perdí es algo que yo no puedo encontrar porque no se encuentra aquí, se encuentra en un lugar al que no puedo ir”. Mientras la mujer hablaba la seguí y cuando se detuvo extendió su mano hacía el espacio y es que por fin que pude ver a lo que se refería, estaba señalando una luz redonda a lo lejos, un nuevo planeta.

-“Necesitas que yo vaya a ese lugar a buscar lo que tu perdiste?, Pero ¿qué es lo que has perdido? Necesito saber para poder buscarlo”.

- “Lo que perdí es un pequeño reloj, éste reloj es el que solía decirme el tiempo, pero desde que lo perdí, no puedo contar los días ni las horas, y si no puedo contarlas, entonces no se que edad tengo, y si no sé que edad tengo, no sé cuando es mi momento para irme”. La mujer explicó esto y pude ver una gran tristeza en su cara que no había visto antes, ella necesitaba de mi ayuda como yo la de ella.
- Con un susurro dijo “ Al perder mi tiempo, también perdí parte de mi identidad”.

- “Está bien” le conteste decidida “Te ayudare, solo dime como es que llego a ese nuevo mundo”.

Entonces la mujer levanto sus delicadas manos y las puso en su boca formando una circulo con ellas y soltó aire. Un sonido maravilloso y agudo se esparció por todos lados. Al mismo tiempo pequeñas rocas se comenzaron a formar en el aire , creando un camino hacía el nuevo mundo.

- “¿Cuál es tu nombre?” le pregunte a la mujer pensando lo tonta y mal educada que había sido por no haberlo hecho antes.
- “Mi nombre es Zoila”.
- “ Zoila, te prometo que buscaré tu pequeño reloj para ayudarte a encontrar tu identidad y tiempo”.
- “ Gracias niña” me contestó la mujer, y una sonrisa hermosa se formó en su cara “Yo prometo ayudarte a buscar tu nombre cuando regreses, aunque tengo que advertirte que la búsqueda no va a terminar conmigo, yo sólo puedo ayudarte a emprender el camino para que lo encuentres”.

Sabía que esto no iba a ser tan fácil, que la búsqueda de mi nombre no terminaría aquí, pero tengo que hacerlo, tengo que buscarlo, aunque me tarde mucho tiempo, lo tengo que encontrar. Miré a Zoila y asentí con mi cabeza, ya no tenía que decir nada, y es así que salté a la primera roca para comenzar mi camino hacia la búsqueda de mi identidad.

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Si quieren leer la segunda parte aquí esta:
http://nationalimaginaryworld.blogspot.com/2010/05/la-pequena-princesita-2_25.html

Y la primer parte:
"http://nationalimaginaryworld.blogspot.com/2010/03/la-pequena-princesita.html


Gracias lectores imaginarios.......
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martes, 25 de mayo de 2010

LA PEQUEÑA PRINCESITA 2

La pequeña princesita
PARTE DOS

Emocionada comencé a caminar por el extraño camino de plantas que nunca había visto. El camino era largo, pero me movía con una velocidad superior a la que antes tenía en mi pequeño mundo. En cuestión de minutos llegué al nuevo planeta. Éste no era igual al mío. Era un poco más grande y estaba lleno de plantas, flores y árboles hermosos.

Mis ojos no lograban enfocarse en algo en específico, quería mirar todo, tocar todo. Una radiante flor a lo lejos llamó mi atención, caminé hacia ella, parecía que con cada paso que yo daba con mis pequeñas piernas la flor se hacía más grande y irradiaba más luz. Curiosa camine más rápido, la flor ya era de un tamaño mucho más grande que yo, su luz me cegaba y no podía ver claramente que sucedía.
Decidí cerrar los ojos y seguir caminando . De repente, sentí un calor extraño en todo mi cuerpo, me sorprendí al darme cuenta que no había ningún tipo de ruido, todo era silencio a mi alrededor. Abrí mis ojos. A estos les costó trabajo ajustarse a la luz, poco a poco empecé a ver más claramente. Un pequeño suspiro de exclamación escapó de mi cuerpo al ver lo que tenía frente a mi.
Otro ser humano. Un mujer.

Era la mujer más interesante que antes yo hubiera visto, pero espera, pensé, nunca antes había visto otro ser humano, ¿Cómo es que sabía que esta era una mujer y no una pequeña niña de seis años como yo?- Antes de que me pudiera contestar a mi misma la hermosa mujer habló.

- “¿Qué haces aquí pequeña niña?” dijo con una voz suave.

- “No lo sé” contesté rápidamente.
La mujer me miró con intriga, así es que pude tomarme unos segundos para notar por primera vez los bellos ropajes que traía, una gran vestido que cambiaba de colores y parecía que soltaba pequeñas partículas de luz, como si tuviera vida propia.

-“Estaba en mi pequeño y triste mundo” continúe contestándole todavía mirando con detenimiento su extraño vestido
- “Y cuando desperté de mi siesta sentí algo extraño, y miré a lo lejos y ví este nuevo mundo, lloré y de repente caminé por un camino de plantas y llegue aquí, y es cuando note una hermosa flor , cerré mis ojos y cuando los volví a abrir tu estabas aquí”
La mujer me veía con ojos confundidos, tal vez estaba tratando de entender la historia que le conté, no la conté de la mejor manera, y ni siquiera yo entiendo cómo sucedió esto, y menos entiendo que hago yo aquí.

- ¿Cuál es tu nombre niña? me preguntó mirándome directamente a los ojos. Bajé la cabeza con vergüenza.
- “No lo sé, no sé cual es mi nombre”.

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Si quieren leer la primer parte aquí esta: http://nationalimaginaryworld.blogspot.com/2010/03/la-pequena-princesita.html

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sábado, 1 de mayo de 2010

The last one.

The last one.
By Carla Sierra.

The night was warm.
The cigarrette tasted good.
The stars were bright, yet
I felt like something was not okay.
That Light, it kept on distrubing me.
It reminded me of him, my doom.
Still, I was not scared. If he was coming back for me I could
take it, I was prepared, I´ve waited for this for so long.

The trees moved with an impatience that I recognized, maybe
he was here.
This would be my last cigarette, my last warm night, my last look at the beautiful stars.
So, I took a big breathe of air, before I could let it out I felt a hand on my shoulder. I turned quickly.

There he was, he had not changed, his eyes were the same, deep and scary.
So, after all he was here, to challenge me, to make me feel despair.

But I could not give him that, so I felt a strange kind of peace.
I smiled. To my surprise he smiled too.

-So- he said with a whisper. – This is how things are going to end.
-Yes- I answered, again surprised of the security that I was feeling.
- Are you afraid?- He asked me , looking straight into my eyes.
- No- I managed to say.
And with that answer he pulled the trigger, I was impressed of how quickly it all came down.
I appreciated that, I savored my last words, the beauty of NO.
I fell into the ground, and within seconds I was gone, and with that I left behind my guilt and sins.
I deserved to die.
I felt happy to die.
I was finally dead.

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